sábado, 7 de noviembre de 2015

La Princesa Laila y el robo de la cosecha.

Vamos con la crónica de la primera partida de rol que jugué con mi hija, que por aquel entonces tenía 7 años. Utilizamos un embrión de lo que es el actual Caballeros y Princesas. Como veréis la experiencia fue muy satisfactoria y espero que anime a otros padres a inicial a sus retoños en el mundo del rol.

La tarde empezó pidiendo a mi hija que dibujara a su personaje, le diera un nombre dijera un par de cosas en las que fuera buena y eligiera tres objetos especiales. Tras un rato nació la princesa (que sorpresa) Laila que era buena cantando para dormir a los malos y montando a caballo. Ademas tenia un collar que le hacia volar, una pulsera que le permitía hacer remolinos y una anillo.

Después decidimos dibujar el mapa del reino de la princesa Laila (campo de fútbol incluido) y tras sacar unas figuritas recortarles y unos viejos mapas de localizaciones del señor de los anillos nos lanzamos a la aventura.

Este no es el mapa original, es una reinterpretación posterior.

Todo empezó cuando un granjero se presentó en el palacio a denunciar que alguien se estaba comiendo su cosecha. La princesa Laila sospechó inmediatamente de su topo mascota y se dirigió a la granja a preguntarle. Por supuesto los topos ho hablan, así que por mímica le hizo entender (gracias a una portentosa actuación por mi parte) que era un monstruo quien lo había hecho.

Laila decidió pedir ayuda a un leñador para seguir el rastro del monstruo y capturarlo.El rastro les llevo a las montañas y tras un accidentado ascenso, y gracias al collar mágico de Laila, consiguieron encontrar la imponente puerta de guarida del monstruo. Laila no se amilanó y decidió derribar la puesta de una patada, cosa que consiguió gracias a que estaba podrida. De paso pego un susto de muerte al monstruo, que resultó ser una pareja de orcos. En el inevitable combate Laila resultó herida y el leñador perdió su hacha, pero consiguieron reducir a los orcos y llevarlos prisioneros al palacio. Ademas consiguieron un par de monedas de oro como botín.

Una vez de vuelta en palacio intento que el sanador de la corte la curara, pero resulto que esa herida superaba sus capacidades ya que la espada del orco estaba envenenada. A Laila no le quedo otro remedio cabalgar a toda velocidad hasta el otro lado del lago, donde un mago podría curarla antes de empeorar. El mago a cambio le pidió una moneda de oro y unas hiervas especiales que Laila pudo encontrar en la granja.

El aspecto de la mesa durante la patida

Tras curarse, el granjero le recordó que los orcos se habían comido la cosecha y no tenían provisiones para el invierno. Laila decidió acercarse a la aldea a comprar semillas, y tras una cabalgata se encontró que, como ya era de noche, las puertas de la aldea estaban cerradas. Consiguió convencer al guardia de que la dejara entrar, pero una vez dentro el herbolario le dijo que solo le daría las semillas si recuperaba la olla que alguien le había robado. Laila sospecho que podían ser los orcos los que habían robado la olla y montó en su caballo para volver al palacio.

Debido a la oscuridad de la noche, su caballo tropezó en mitad del bosque, pero por suerte un cazador la ayudo y la dejó dormir en su cabaña. Por la mañana volvió a palacio y tras preguntar a los orcos descubrió que estos no habían robado la olla, pero tenían otra escondida que le darían encantados si les dejaba libres. Laila accedió con la condición de que no volvieran a comerse las cosechas.

De vuela en la aldea el herbolario quedo encantado con su nueva olla y le regaló las semillas.

En este punto la partida termino entre las quejas de mi hija que quería empezar otra aventura. Pero ya era tarde y decidimos (decidí) dejarlo para otro día.

Dentro de poco otro capitulo de las aventuras de la Princesa Laila. Esperó que os haya resultado interesante. Yo por mi parte puedo deciros que me lo pasé bomba y ella se quedo flipando.

Hasta la próxima.